El misterio de ‘La Ratera’ de Agatha Christie

Ester Arroyo

Las puertas de la Sala Cabanyes se abren a las 9:10 horas de la noche, y ya hay gente esperando. Los espectadores empiezan a entrar a la emblemática sala de teatro de Mataró mientras dos acomodadoras con aires de azafata indican a cada uno de los asistentes cuáles son sus asientos. Se respira un ambiente de intriga con el telón negro que no deja ver el escenario, la luz tenue y una música misteriosa de fondo que invita al espectador a ponerse en la situación de la obra. La representación teatral La Ratera  de Agatha Christie se estrenó en Londres hace justamente sesenta años y desde entonces ha sido representada sin interrupciones. Coincidiendo con las seis décadas de su estreno el equipo de actores dirigidos por Enric Lucena y Toni Grané ha decidido representarla seis veces en la Sala Cabanyes, ni una más ni una menos, todo coincide perfectamente como las novelas de Christie.

Los espectadores entrando en la Sala Cabanyes - Ester Arroyo

Los espectadores entrando en la Sala Cabanyes. / ESTER ARROYO

Los asistentes son en su mayoría adultos que vienen en pareja o en grupos y miran el folleto de la obra mientras se acomodan en sus butacas, también hay familias con niños y sorprendentemente algún que otro joven que ha decidido emplear las primeras horas de la noche del sábado en adentrarse en el Londres de principios del siglo XX. Carmen, una mujer de mediana edad comenta que ya ha visto la obra y que hoy vuelve para apreciar los detalles. El lugar es perfecto, ni muy grande ni muy pequeño, el justo para que el espectador se sienta cercano al escenario y no pierda detalle de lo que sucede, que precisamente de eso trata la función, de estar en alerta permanente. El equipo de sonido inicia la cuenta atrás para que empiece el espectáculo, poco a poco el silencio va llenando el lugar y en un abrir y cerrar de ojos la inquietante música ha cesado y la sala se ha quedado a oscuras. Como por arte de magia se empieza a vislumbrar el interior de una casa antigua en el escenario. “Oh…” deja escapar alguien, la belleza y sencillez de la puesta en escena maravilla a más de uno. Los presentes han dejado atrás el año 2013 y se encuentran ante la sala de estar de una mansión londinense de la década de 1940 que cuenta con un sofá, una butaca, un teléfono y una radio de la época.

El toque mágico del escenario es el gran ventanal con nieve que juega con los efectos de luz según los momentos de la obra. La función empieza con los dueños de la casa de huéspedes, Mollie y Frank Ralston, es el primer día del negocio y la joven pareja está emocionada. Los asistentes al teatro se ponen en alerta y alguno cuchichea con el de al lado en el momento en que Mollie comenta que desconoce quiénes son sus primeros huéspedes. El primero en llegar es un joven que desata las risas entre el público por su comportamiento totalmente sincero, su aspecto inocente y su desenvoltura, aunque las risas se entrecortan al ver que el chico repasa minuciosamente todos los rincones de la sala, es muy sospechoso ¿y si su actitud pueril fuera solo una capa para confundirnos? La segunda en llegar es una mujer mayor, bajita y con aires autoritarios; critica todo lo que ve y cuestiona la profesionalidad de Mollie, a pesar de su forma de ser, pronto queda claro que la señora Boyle no es una criminal sino una vieja cascarrabias que enseguida el públi

co aborrece. Seguidamente llega el comandante Metcolf, un hombre discreto, y a continuación aparece una joven atractiva llamada Casswell. Finalmente llega un huésped inesperado, el señor Paraviccini, y los espectadores se asombran al ver que el hombre coincide con la descripción del asesino anunciada por la radio de Londres ¿Es él el loco? ¿Por qué los huéspedes se empeñan en remirar todos los rincones de la sala? El público aplaude con entusiasmo con el fin del primer acto, la tensión ha crecido, los invitados han llegado a la casa y un asesino anda suelto buscando a su próxima víctima.

Cartel promocional de "La Ratera" - Ester Arroyo

Cartel promocional de ‘La Ratera’./ ESTER ARROYO

La representación transcurre con las sospechas puestas en Christopher Wren y el señor Paraviccini hasta que la señora Boyle es estrangulada y muere en el salón. A partir de este instante cada uno de los personajes muestra actitudes y secretos que provocan que el público sospeche finalmente de todos, ¿Quién es el asesino? La genialidad de Agatha Christie hace que los espectadores se asombren con el inesperado final. Todos los presentes aplauden con entusiasmo a los actores y al extenso equipo artístico y técnico que han hecho posible la velada. A la salida los asistentes comentan: “Pensaba que el asesino era…”, “Un final totalmente inesperado, no me lo imaginaba”,  “La representación de los personajes ha sido muy realista”…

Si quieres saber quién era él o la psicópata asesino/a, no te pierdas La Ratera en la Sala Cabanyes de Mataró.

Video promocional de la obra de Agatha Christie en Mataró./ ARCHIVO

Venta de entradas

Ester Arroyo Cárdenas

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Publicado el abril 20, 2013 en Uncategorized. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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