Archivo del Autor: escenarioamateur

De las aulas al escenario

Por MAITE ALAMILLOESTER ARROYO, MÓNICA GARCÍA y ANNA RUBIO

.

Al final del pasillo la Sala de Actos. En la puerta, encima de una mesa, los carteles anuncian que allí está a punto de representarse Luces de Bohemia, de Valle-Inclán. Los encargados de representarla son el grupo de teatro universitario de la ETSABLa Coquera. Antes del inicio de la obra, los propios actores se encargan de montar la escenografía y se ponen con el vestuario. Lo que se ve sobre el escenario ha salido de las manos de todos los miembros del grupo: los decorados, la escenografía, el vestuario, el maquillaje…

Cuando el público, unas quince personas, accede a la sala, una de las actrices, sin darse cuenta de la presencia de los espectadores grita a sus compañeros: “¿Alguien ensaya conmigo mi escena?” Las luces ya están apagadas y la acción, a punto de empezar. Una voz en off presenta y sitúa cada una de las escenas y, entonces, de la oscuridad aparecen los distintos personajes que representan el Madrid de la Restauración. A medida que pasan las escenas, los protagonistas – el poeta ciego Max Estrella y el cínico Don Latino – se encuentran con una serie de personajes recurrentes de distinta clase. Durante la obra, varios actores deben interpretar a personajes diferentes, pero se las arreglan, gracias al vestuario y el maquillaje, de que ese detalle sea casi imperceptible y no se desvíe la atención del espectador.

Eduard Rodríguez (La Coquera) interpretando a Max Estrella de Luces de Bohemia. / El Conde77

Eduard Rodríguez (La Coquera) interpretando a Max Estrella de Luces de Bohemia. / EL CONDE77

Nacen como una forma de potenciar aquello que a las universidades a veces les suele faltar: creatividad, imaginación… Como apunta Alberto  Rizzo, director del grupo de teatro La Coquera de la UPC: “El teatro le aporta a la universidad todo lo que la universidad no tiene”. Son muchos los estudiantes que llevan el teatro en la sangre y también son muchos los que están interesados en aprender a actuar. No solo forman parte de estos grupos los universitarios que están cursando una carrera artística: son muchos los futuros ingenieros, arquitectos o médicos que no renuncian a subirse a un escenario.

El teatro aporta a la universidad la parte más emocional, creativa y de crecimiento personal. La dramaturgia ayuda a los jóvenes a expresarse y relacionarse con otros compañeros, el hecho de contar con pocos materiales les mueve a trabajar juntos y formarse como un grupo sólido que crece aprendiendo unos de otros. Esta y otras actividades, como el canto coral o los grupos de debate, forman parte de la cultura de los centros educativos y son una experiencia viva para los estudiantes que tienen inquietudes sobre el conocimiento y el arte más allá de la formación académica.

Una de las características principales del teatro universitario es que cualquier estudiante puede formar parte de él. La mayoría de grupos dejan las puertas abiertas a que todo el que se sienta atraído por el teatro entre a participar. Desde AulaScenica, grupo de teatro de la Facultad de Filología de la UB, realizan reuniones informativas antes de cada proyecto, en las cuales cualquier alumno puede apuntarse. Alberto Rizzo, de La Coquera destaca: “Nunca se ha discriminado a nadie porque fuera torpe o no tuviera aptitud ninguna”. Desde el aula de teatro de la Universitat de Girona también defienden esta idea: “Se puede apuntar todo el que esté interesado y quiera comprometerse seriamente con la actividad”.

.

Tradición de obras clásicas

Si se plantea asistir a una obra de teatro universitario lo más probable es que se encuentre ante una representación de una obra clásica de autores consagrados. Aunque cada grupo suele escoger obras de un estilo o una época determinada, la mayoría tiene en común que apuestan por textos clásicos de Shakesperare, Lope de Vega, Cervantes o Federico García Lorca y por autores consagrados del siglo XX como Mihura, Espriu, Jardiel Poncela o Becket (Esperando a Godot).

En el caso de La Coquera, la elección de las obras va más allá de si les gusta más o menos un tipo de texto, sino que según Alberto Rizzo: “Nosotros buscamos obras que nos llamen la atención dependiendo del contexto”. El director de La Coquera explica que, por ejemplo, decidieron montar este año Luces de Bohemia ya que en la obra de Valle Inclán se ven reflejados aspectos de actualidad como la corrupción, las cargas policiales o la impunidad.

Una forma diferente de plantear el tipo de obras que van a representar es el de AulaScenica, de la Facultad de Filología de la UB. Como ellos mismos explican, cada temporada deciden escenificar textos de una tradición literaria distinta. Un año se centraron en la catalana, al siguiente en la española, con un montaje titulado Entremeses que recoge un conjunto de piezas cortas de Cervantes, siguiendo con la tradición sueca. Su objetivo es llegar a cubrir todas las tradiciones literarias y las lenguas que se estudian en la Facultad de Filología.

Además de representar obras clásicas, muchos grupos se atreven a escribir y a llevar a escena textos de creación propia. Aunque puede parecer que las obras originales no van a tener el éxito o la expectación que pueden tener obras más conocidas, muchas veces el efecto es totalmente el contrario. Alberto Rizzo, de La Coquera, escribió en 2009 Almisdaé. Esta temporada la ha podido dirigir e incluso interpreta a uno de los personajes. Con esta obra de influencia lorquiana, La Coquera ha conseguido tres premios en los Premios de Teatro Universitario Ciudad de Barcelona, entre ellos el de Mejor Dramatúrgia Original y Mejor Actriz, y han podido participar en el FATAL (Festival Anual de Teatro Académico de Lisboa). Estos logros tienen un significado importante en los grupos de teatro universitario dada la escasa repercusión mediática que acompaña a este ámbito del teatro aficionado.

Otro tipo de trabajos propios que realizan estos grupos son las adaptaciones y la incorporación de otras artes. La obra triunfadora de los Premios de Teatro Universitario Ciudad de Barcelona, con siete premios, El principiant, del aula de teatro de la UIC, es una adaptación del cuento El Principito. Es una obra de creación colectiva entre todos los miembros del aula de teatro que incorpora música y proyecciones audiovisuales.

Uno de los momentos de El principiant durante su estreno. / UIC

Uno de los momentos de El principiant durante su estreno. / UIC

En el caso de AulaScenica, desde que iniciaron su actividad hace dos años decidieron incorporar al grupo una sección musical para poder dar a la música un papel importante dentro de sus representaciones. Además, el hecho de trabajar con otro sector artístico hace que se relacionen diferentes comunidades de la universidad, en este caso, el aula de teatro y el grupo de investigación Aula Música Poética de la UB.

.

Además de las representaciones…

A parte de preparar y representar obras, los grupos de teatro universitario realizan actividades complementarias para dar difusión a sus trabajos, intentar conseguir nuevos miembros y unir aún más a sus integrantes. Los diferentes grupos hacen salidas teatrales para ver y comentar obras de cualquier género y tendencia, organizan talleres, seminarios y lecturas dramatizadas.

Meritxell Torres, becaria y alumna del Aula de Teatro UdG, lleva seis años en el grupo y explica que en algunas ocasiones han ofrecido cursos teóricos sobre teatro. Sin embargo, su actividad más curiosa es una de sus colaboraciones con la Facultad de Infermeria de su misma universidad, en las cuales actúan de pacientes en exámenes prácticos.

.

Ayudas y colaboraciones

Uno de los retos más importantes a los que deben enfrentarse todas las compañías de teatro es la adaptación de los textos a los medios y los actores de los que disponen. En el caso del teatro aficionado, y en el teatro universitario en concreto, este primer paso para representar una obra resulta mucho más complicado debido a los pocos medios y al presupuesto limitado.

La mayoría de grupos de teatro universitario no reciben ayudas económicas aunque en determinadas ocasiones, como le ocurre a AulaScenica, la universidad sí que apoya económicamente al grupo para que pueda hacer frente al gasto en escenografía y vestuario. La principal ayuda la universidad que brinda a sus aulas de teatro es la cesión de espacio para los ensayos y las representaciones. Teniendo en cuenta que normalmente estos grupos de teatro no cobran entrada en sus actuaciones, toda ayuda y colaboración es bienvenida.

Uno de los momentos de la puesta en escena de Luces de Bohemia por parte de La Coquera durante los Premios Ciudad de Barcelona. / El Conde77

Uno de los momentos de la puesta en escena de Luces de Bohemia por parte de La Coquera durante los Premios Ciudad de Barcelona. / EL CONDE77

Las colaboraciones externas son una parte importante para el desarrollo de los grupos de teatro universitario. Desde familiares, amigos y conocidos que les ayudan a conseguir elementos de escenografía y vestuario a técnicos profesionales, como en el caso de La Coquera, que cuenta con Stefano Razzolini, profesional del teatro y técnico de luces, que colabora con ellos de forma gratuita. Otro ejemplo es el Aula de Teatro de la UIC, que para preparar los elementos audiovisuales de El Principiant contaron con el trabajo de Juandesafinado Producciones.

Gran parte de estas colaboraciones proceden de antiguos miembros que tras acabar la universidad siguen vinculados al grupo. Este hecho es una muestra de la unidad y el compromiso que generan estas actividades.

Cualquier actividad artística que se realiza dentro de la universidad estimula la parte cultural de todos lo colectivos, lo que hace que los estudiantes que forman parte de estos grupos artísticos vivan la universidad de una forma diferente adquiriendo unos valores y unas herramientas académicas que quizás no conseguirían de otra forma. Como destaca Meritxell Torres, becaria del aula de teatro de la Universitat de Girona: “El teatro aporta al alumno unos conocimientos y aptitudes que no se trabajan en la propia carrera.

.

Festivales: la mejor forma de darse a conocer

Aunque cada aula de teatro trabaje de manera independiente, hay varios momentos a lo largo del año en los que se unen para disfrutar del teatro organizando festivales en los que participan varios grupos.

Uno de los más destacados nacionalmente es el Festival MUTIS (Muestra Universitaria de Teatro Incisivo-Satírico), celebrado en Barcelona. Ya va por su cuarta edición, que tuvo lugar entre el 15 y el 18 de marzo de este año. El objetivo de este festival es acercar al público obras de teatro interpretadas por grupos de teatro universitario de todo el país. El festival está abierto a todos aquellos que quieran participar para que así puedan dar a conocer su actividad y sus obras. En la edición de este año, por ejemplo, se contó con grupos de Barcelona, Sant Cugat, Logroño, Pamplona…

El principal organizador del MUTIS es La Coquera (UPC), que se ha convertido en uno de los grupos de teatro que más impulso da a esta clase de actos para hacer más visible el teatro universitario. Alberto Rizzo hace una valoración positiva de la repercusión del festival: “hemos conseguido que la gente nos recuerde de año en año y que sepa que durante dos o tres días hay unas doce obras de teatro maravillosas, gratuitas y en Barcelona”.

El grupo FEM teatre FME (UPC) representando El sofá de la Dele durante los Premios Ciudad de Barcelona. / La Coquera

El grupo FEM teatre FME (UPC) representando El sofá de la Dele durante los Premios Ciudad de Barcelona. / LA COQUERA

Todas las actividades tienen lugar en Barcelona, la mayoría de ellas en el Campus Sur de Zona Universitaria. La participación del público es muy importante, no solo para que vaya a ver las obras sino también como voluntarios en la organización. Al igual que todas las actividades del teatro universitario, en los festivales también puede colaborar todo aquel que quiera.

También en Barcelona tienen lugar los Premios de Teatro Universitario Ciudad de Barcelona, con el objetivo de unir a los grupos de la Ciudad Condal. Está organizado por los de la UPC, la UB y la UIC. Este año se ha celebrado su primera edición en la Facultad de Arquitectura de la UPC. El evento ha consistido en una jornada de representaciones teatrales en los diferentes espacios de la facultad y en una gala posterior para entregar los premios. Alberto Rizzo nos destaca que el objetivo de los premios es: “que salgan más grupos”. Además de ser un buen escaparate para el trabajo que realizan a lo largo del año, este tipo de eventos hace que los diferentes grupos interactúen, se conozcan e intercambien ideas.

La gala de entrega de premios, a la que solo asistieron los grupos nominados y algún que otro familiar, tuvo un carácter festivo y de compañerismo.

Los actores y actrices desfilaron por la sala de actos de la Facultad de Arquitectura con elegantes vestidos que daban el toque riguroso a la entrega de premios, aunque el grupo del aula de teatro de Matemáticas de la UPC, FEM teatre FME, decidiera dar el toque divertido con sus boas, sus sombreros y sus gafas de colores. que hizo que los actores, actrices y directores la vivieran con emoción. El presentador fue Gastón Gelabert, director de AulaScenica, que aunque su grupo participó en la jornada de representaciones, no quiso perderse la cita. Además, no se fue con las manos vacías ya que AulaScenica se llevó el premio al Mejor Cartel por la obra Entremeses.

Cartel de la obra Entremeses, de AulaScenica, diseñado por Beatriz Colom. / AulaScenica

Cartel de la obra Entremeses, de AulaScenica, diseñado por Beatriz Colom. / AULASCENICA

Además de estos, a lo largo y ancho del país tienen lugar muchos otros festivales de teatro universitario: una de las universidades más activas en cuanto al teatro es la de Burgos, que organiza cada año el Festival Escena Abierta, del que el pasado enero se celebró XIV edición. Siete compañías, con sus respectivos espectáculos, participan en él y, además, se realizan talleres y mesas redondas. También en Burgos tiene lugar el Ciclo de Teatro Joven, que recorre las calles de la ciudad con diversos espectáculos de magia, payasos, circo o poesía.

Otros festivales ya consagrados son la Muestra de Teatro Universitario de Zaragoza, que va por la decimoctava edición o el festival UNITÍNERE de Madrid. La Quincena de Teatro Universitario de Navarra es uno de los festivales que más tiempo dura, ya que algunos años se ha alargado hasta a tres semanas de representaciones casi cada día.

Estas iniciativas permiten a los grupos de teatro dar a conocer sus obras y ofrecen al público la oportunidad de asistir a los espectáculos de forma gratuita o a muy buen precio. Marta Cobo, productora de AulaScenica, hace una valoración de las muestras y festivales de teatro universitario en la que coinciden todos los grupos: “Los festivales generan visibilidad de lo que se hace dentro de las universidades y son un espacio de intercambio de buenas prácticas entre miembros de distintos grupos”.

A pesar de la poca atención mediática que reciben y de los recursos limitados de los que disponen, los grupos de teatro universitario no se rinden y siguen trabajando en lo que más les gusta: el teatro. Compaginan los estudios con los ensayos, las representaciones y la difusión de sus actividades. Su máxima aspiración en estos momentos es seguir con el teatro, sacar adelante sus proyectos y poder cumplir con una de sus aspiraciones: que el teatro llegue a todo el mundo y pueda seguir aportando a la universidad todo aquello que no tiene.

Foto de familia en la Gala de Premios Ciudad de Barcelona / MÓNICA GARCÍA

Foto de familia en la Gala de Premios Ciudad de Barcelona / MÓNICA GARCÍA

Anuncios

ALBERTO RIZZO: “El teatro le aporta a la universidad todo lo que la universidad ahora no tiene”

Por MÓNICA GARCÍA y ANNA RUBIO

Nos recibe en su despacho de la Escuela de Arquitectura de la UPC. Cuando ve que empezamos a montar las cámaras, se pone un poco nervioso y bromea con nosotras diciendo que no está guapo. Nos ayuda a mover todo el material de la última obra para que no se interponga en el campo de visión de la cámara o pueda hacernos tropezar, se pone una camisa roja, se sienta cómodamente en el sofá de su despacho, y responde a todas nuestras preguntas. Alberto Rizzo es el creador y director del grupo de teatro universitario y amateur La Coquera, en activo desde el 2008.

¿Cómo surgió la idea de formar el grupo?

Yo siempre había querido hacer teatro universitario y en 2008 tuve la oportunidad de formar parte de un grupo en Madrid. Estuve haciendo un intercambio allí y al volver aquí, a Barcelona, decidí crear un grupo con una serie de amigos porque no quería renunciar a vivir ese tipo de experiencia. Así que buscamos gente y empezamos dos personas, luego acabamos siendo cinco para hacer un montaje de Albert Camus llamado El malentendido, y ese fue el inicio. A partir de ahí, cada año ha ido sumándose más gente: de cinco pasamos a siete, luego a doce y ya el tercer año éramos casi veinte. Ahora somos veintitrés o veinticuatro personas. También personas de apoyo de años anteriores que no pueden resistirse a venir a echar una mano.

Alberto Rizzo y Mónica García durante la entrevista / ANNA RUBIO

¿Qué crees que aporta el teatro a las universidades, al mundo universitario?

El teatro le aporta a la universidad todo lo que la universidad ahora no tiene. Por ejemplo, creatividad. Le falta un concepto muy sencillo, que es el de desaprender. La universidad, todavía, es muy dogmática y aporta una serie de conocimientos como si fueran verdades universales que a veces el estudiante debería de saber discernir. Otra cosa [que aporta] es reciclarse continuamente. Hacemos un montaje diferente cada año, por lo tanto, el actor tiene que renunciar a todo lo que tenía para volver a construir de nuevo. Esto te permite mejorar la inteligencia emocional o la manera de expresarte. Esto, al igual que otras actividades de la vida universitaria, completa la formación del estudiante. Los estudiantes que realizan desde canto coral hasta cualquier actividad que se haga aquí, atesoran mucho más que cualquier otro estudiante. Por lo pronto son más tolerantes. El hecho de que compartas cosas con más gente que viene de muchos otros sitios, te hace salir de tu pequeño mundo para respetar más lo que los demás opinan o lo que los demás piensan. También fomenta el debate. Es interminable la lista de cosas que puede aportar el teatro a la universidad.

¿El hecho de que los grupos universitarios, al estar formados por, mayoritariamente, jóvenes, es un punto a favor de transmitir ideas concretas?

Yo creo que hoy en día joven se debería considerar cualquier persona con un espíritu joven. La universidad tiene, cada vez más, personas de cuarenta, cincuenta o sesenta años que vuelven a las aulas porque se ha demostrado que el ser humano no para de aprender, no se detiene. La ventaja es que, por ejemplo, los jóvenes no quieren cobrar, y esa es una gran ventaja. Pero, aparte de esto, hay gente mayor con un entusiasmo casi desbordante. Entonces no se puede discriminar favorablemente solo por edad. Sí que es verdad que hay un elemento muy interesante en que sean jóvenes y es que tienen una mente muy abierta. Esa mente muy abierta permite que quien empieza este camino no tiene nada que ver cómo llegó a cómo sale al cabo de tres o cuatro años.

Todos somos actores en la vida real y todos deberíamos de poder encontrar nuestro rol”

Volviendo a vuestro grupo en concreto, ¿por qué La Coquera como nombre?

En sí las coqueras son las oquedades que presenta el hormigón mal vibrado. Son como huecos que hay en piedras, normalmente naturales, pero desde que se comenzó a hacer el hormigón armado, cuando no se mezcla bien acaba presentando agujeros muy grandes en la estructura que la pueden dañar y hacerla caer. Esos agujeros se llaman coqueras. Entonces siempre se han visto como algo muy negativo y queríamos verlo como algo positivo, es decir, pretendíamos ser esos pequeños agujeritos que aligeraban y oxigenaban la rígida columna estructural del sistema universitario.

¿Qué nos puedes decir de vuestra primera obra?

Fue El malentendido. Barajamos diferentes obras pero una cosa muy importante en el teatro universitario es: cuando empieces, asegúrate de que vas a continuar. Si haces una obra demasiado ambiciosa, te vas a quedar a la mitad. Si es demasiado difícil, vas a acabar quemándote y no vas a llegar más que a estrenar y vas a abandonar la actividad. Se trataba de encontrar algo que nos llamara mucho, algo que fuera muy potente para nosotros, algo que dijéramos: esto es algo maravilloso, os lo tenemos que contar.

¿Cualquier persona puede formar parte del grupo o hacéis algún tipo de casting?

Alguna vez hemos hecho alguna prueba porque venía mucha gente para un mismo papel. Pero al principio de curso nunca hemos dicho a nadie que no. Es que, ¿por qué ibas a negarle la posibilidad de participar en algo? A veces ha venido tanta gente que hemos hecho, en vez de una obra, dos obras o tres. Nunca se ha discriminado a nadie porque fuera torpe o no tuviera aptitud ninguna. Todos somos actores en la vida real y todos deberíamos de poder encontrar nuestro rol.

¿Tu papel en las obras es de director o también actúas?

A veces también actúo. Yo no disfruto tanto actuando como dirigiendo. Pero en el teatro universitario es muy típico que haya más mujeres que hombres. Y, por desgracia, la mayoría de obras anteriores al siglo XX están caracterizadas por tener un 70-80% de presencia masculina. Eso hace que algunas veces toque actuar. Aunque sea puntualmente para echar una mano.

Uno de los momentos de la charla con Alberto Rizzo / ANNA RUBIO

Uno de los momentos de la charla con Alberto Rizzo / ANNA RUBIO

¿Contáis con colaboradores?

Aparte de toda la gente que ha pasado por el grupo tenemos gente que, no siendo de la universidad, nos ha apoyado. También tenemos apoyo dentro de la universidad. Nosotros tenemos aquí una administradora que es maravillosa y cualquier cosa que le pidas no te va a decir que sí pero al menos te recibe y está receptiva. Por otro lado, tenemos la fortuna de poder contar con un profesional del teatro que se llama Stefano Razzolini, que es un técnico de luces, que muchas veces viene gratuitamente, sólo porque, según me dijo, “vosotros hacéis cosas y yo estoy con quién hace cosas”. También nos han respaldado muchos profesores aunque sólo sea de palabra, pero eso también es muy importante para cualquier tipo de actividad.

Antes la gente se prostituía por dos duros porque tenían hambre y ahora porque quieren un iPhone”

¿Las obras que soléis interpretar son más bien críticas?

Sí, pero no tienen porqué ser críticas. Normalmente las obras de teatro suelen ser muy incómodas porque luchan contra el convencionalismo. Maribel y la extraña familia, por ejemplo, es una de las obras más realizadas en teatro universitario y en principio tiene un guion típico de chico y chica que al final se casan. La crítica está en que la chica era prostituta, y a la familia, que es burguesa, no le importa. Nosotros buscamos obras que nos llamen la atención dependiendo del contexto. Hace años, hicimos Bodas de Sangre de Lorca o la maravillosa obra Tres sombreros de copa. Ahora estamos haciendo Luces de bohemia porque el contexto de hoy en día la pide a gritos. Esta obra incluye nepotismo, corrupción, impunidad, periodistas sobornados, jóvenes snobs, cargas policiales, detenciones arbitrarias, gente incompetente en sitios clave…

La obra de Valle Inclán parece una crónica de la actualidad.

Sí, pero la historia tiene cien años. ¿Tan poco hemos evolucionado? La única diferencia es que antes la gente se prostituía por dos duros porque tenían hambre y ahora se prostituye porque quieren un iPhone. Toda la historia tiene su vigencia, incluso con un mensaje totalmente anacrónico de un Madrid trasnochado de principios del siglo XX. La obra reivindica lo que tiene que reivindicar y muestra lo que tiene que mostrar. El objetivo de esta obra es vehiculizar la rabia que lleva a la gente a quemarse a lo bonzo o a tirar piedras. Nosotros somos un poco más civilizados y lo que hacemos es expresarlo de una manera más estética.

De las obras que habéis representado hasta ahora, ¿cual es la más especial para vosotros?

Para mí la primera supuso un gran salto porque era de no existir a existir. Pero hay cosas que no está previsto que salgan tan bien y a veces te sorprenden. Hace un año y medio, participamos en unas jornadas de teatro aficionado en Barcelona de la Federació de Teatre Amateur. Nosotros queríamos participar con algo de teatro, porque hay grupos que hacen otro tipo de cosas. Conseguimos una horita, a las doce de la noche, después de las obras principales. Ese año era el 75 aniversario de la muerte de Lorca y quisimos hacer algo de él. Tenía que ser algo sencillo de quince minutos e hicimos algo que para nosotros fue innovador. Fue una cosa parecida a lo que es el teatro de los sentidos. Consistió en meter a más actores que público en un espacio a oscuras. Los actores entraban a oscuras con velas y cada lazarillo que hacía de guía llevaba dos o tres personas de público que le tenían que sostener. Entonces entraban dentro del espacio donde había una serie de personajes lorquianos como el niño muerto con gato de Así que pasen cinco años o dos estudiantes de la obra El público. En el momento en el cual terminaban el recorrido entraban los milicianos, cogían a los lazarillos y los fusilaban. El sentimiento de orfandad que siente el público cuando le arrancan de las manos la persona con la que ha pasado quince minutos es brutal. Eso hacía que la gente llorase, hubo quien tuvo ataques de ansiedad. Fue la mejor obra que hicimos ese año.

Existen universidades que han cerrado sus aulas de teatro aunque el gasto era cero”

¿Alguna vez habéis hecho alguna obra original escrita por vosotros?

Hemos hecho una que escribí yo en 2009 que se llama Almisdaé. Con esta obra vamos dentro de un mes a un festival a Portugal, a Lisboa y estamos encantados. Ahora tenemos prevista otra que es Carrusel, que va sobre un circo quemado. En sí es una obra meta-teatral, que es hablar del teatro dentro del teatro. Es un género muy expresivo y muy potente. Creo que la mayoría de obras conocidas tienen algún elemento meta-teatral, como La vida es sueño no Hamlet. Carrusel habla del circo, de la vida y de la necesidad que tiene la gente de ofrecerse a otra gente y de ser felices por ilusionar a los demás.

Este año habéis participado en el MUTIS, ¿como ha sido la experiencia?

En sí, este festival lo organizamos nosotros. Para poder llevar a cabo una serie de cosas y conseguir unas financiaciones y así hacer nuestra actividad montamos un festival. Esta ha sido la cuarta edición, con lo cual ya está bastante consolidado. Hemos conseguido que la gente nos recuerde de año en año y que sepan que durante dos o tres días hay unas doce obras de teatro maravillosas, gratuitas y en Barcelona. Se han representado obras como La casa de Bernarda Alba de García Lorca. El cartel de este año dudo mucho que lo tenga cualquier otro festival de teatro universitario. Estamos muy orgullosos de esos pequeños logros que conseguimos. También hemos logrado algo que no esperábamos que es hacer una publicación. Hemos hecho un libro sobre teatro universitario en el cual se plasma todo lo que pensamos y hemos absorbido de un montón de gente que ha venido y ha participado en el festival.

También habéis organizado unos premios…

Al principio decidimos que no entregaríamos premios en el festival, aunque sí que se daba un premio honorífico para premiar a quien encarnara mejor el espíritu del festival. Luego nos dimos cuenta de que en Madrid, Sevilla o Santiago de Compostela, algo que genera que haya más grupos de teatro universitario son los premios. Hemos conseguido el apoyo de la UIC, de la UB y de la UPC para poder hacer los Premios de Barcelona de Teatro Universitario. La finalidad de los premios es que salgan más grupos. El problema es que están desapareciendo grupos por el tema de las subvenciones. Existen universidades en las que se han cerrado, a veces por decisión política, aulas de teatro aunque su gasto sea cero.

¿Qué objetivos os marcáis en un futuro?

El objetivo es que haya un relevo generacional. No queremos que la nave se hunda con nosotros. Tenemos una infraestructura y un bagaje que ha costado cinco o seis años construir y eso tiene que pasar a otras manos, aunque no sea con el mismo nombre.

Si se pudiese describir con una frase el espíritu de La Coquera, ¿qué dirías?

Nos apasiona mucho el teatro y tenemos necesidad de hacer teatro.

Nos despedimos rápidamente de Alberto, pues tiene que ir a hacer aquello que tanto le gusta: dirigir el ensayo de la próxima obra de La Coquera.

NÚRIA OLIVÉ: “Aunque la gente esté en crisis necesita hacer alguna actividad para desahogarse”

Por MAITE ALAMILLO y ESTER ARROYO

Núria en el Ateneu de Sant Andreu donde imparte clases de teatro / ESTER ARROYO

Núria en el Ateneu de Sant Andreu, donde imparte clases de teatro. / ESTER ARROYO

Núria Olivé lleva toda la vida dedicándose al teatro, como actriz profesional y profesora en el Ateneu de Sant Andreu. Hablamos con ella en la cafetería del propio Ateneu que se fundó en 1885 y que desde entonces es una importante entidad cultural con una amplio abanico de actividades.

¿Crees que la gente joven está interesada en el teatro? Sí.

¿Hay mucha gente interesada o que participe en los grupos de teatro de aquí del Ateneu?Actualmente somos 110.

¿Cómo informáis al barrio de vuestros proyectos, clases y representaciones? Sobre todo a través de la web, que ahora está muy activa. Además, cada vez que hay una obra se imprimen carteles que se colocan en los sitios comerciales más concurridos del barrio y se dan invitaciones a las tiendas más conocidas.

¿Qué tipos de obras representáis? No hacemos obras propias, sino obras de texto de todos los tiempos: desde obras de hace cuatro siglos a las actuales, escritas ahora.

¿Con cuáles disfrutan más los alumnos al prepararlas? Los alumnos tienden a querer hacer cosas modernas pero hay muy pocas, hay escasez de textos para gente joven, sobre todo de temática que pueda gustar a adolescentes. Casi siempre tenemos que hacer obras muy antiguas y ellos lo que quieren son cosas que hablen de sus problemas de ahora.

Tenemos entendido que a veces en algunas actuaciones incorporáis a los grupos de baile. ¿Qué puede aportar la danza al teatro? El baile y el teatro son artes totalmente complementarios. En el teatro se utilizan muchos recursos: música, baile… dependiendo de lo que la obra requiera. Por ejemplo, cuando haces un Lorca los escenarios que aparecen son típicamente andaluces y si quieres reproducir realmente el espacio descrito en la obra necesitas a alguien que sepa bailar flamenco. Si un actor que no sabe bailar flamenco debe asumir ese papel puede quedar muy pobre y ridículo, por lo tanto, como en el Ateneu contamos con un grupo de baile, lo aprovechamos.

¿Cuántas personas componen cada grupo de teatro? Hay entre diez y veinticinco personas en cada grupo. Nos dividimos por grupos según la edad, pero cuando tenemos que hacer una obra en la que aparecen muchas personas nos unimos para llevar adelante el proyecto. Por ejemplo, representamos El Retaule del Flautista, en la que salían a escena entre cincuenta y sesenta actores.

¿Desde qué edad se empieza a hacer teatro en el Ateneu? A partir de los seis años y hasta los veinte. A partir de los veinte años tenemos dos grupos de teatro amateur que hacen cuatro obras cada año, es un ritmo semiprofesional. Hay alumnos que empezaron de pequeños a hacer teatro y ahora ya están en el grupo de adultos actuando con gran profesionalidad. Además, tenemos una formación en la que hay gente de cincuenta, sesenta años e incluso ochenta. Ahora, el barrio sabe que a cualquier edad puedes hacer teatro.

Maite entrevistando a Núria. / Ester Arroyo

Maite entrevistando a Núria / ESTER ARROYO

Pero esta gente que lleva casi toda su vida haciendo teatro amateur, de alguna forma deja de ser amateur. Creo que la persona que lleva tanto tiempo ya es profesional. En el grupo que hace cuatro obras anuales hay alumnos que actúan tan bien que se podría decir que son casi profesionales. No hay un gran nivel en los decorados ni un escenario increíble, pero lo que cuenta es la actuación. Además, al ser un teatro pequeño la historia llega más al espectador; la gente viene con pocas expectativas a ver la obra y se encuentran con un buen teatro. Las abuelas dan mucha vida al barrio y comentan con emoción las obras que representamos. Los domingos que hacemos obras vienen todas las iaias y lo disfrutan mucho. La mayor parte del público es gente mayor y lo que quieren ver es teatro de Agatha Christie, unas Magnolias d’acer o  La casa de Bernarda Alba. Por eso hacemos representaciones de este tipo.

Si queremos cultura de calidad, o hay un poco más de inversión o el 21% del IVA mata la creatividad

¿Los alumnos que hacen teatro son de un perfil determinado o de todo tipo? ¿Hay más chicas o chicos? Por lo general hay más chicas que chicos. La gente se acerca al teatro con objetivos muy diferentes, normalmente la persona o es muy extrovertida o muy introvertida. Hay algunos que utilizan el teatro como terapia para perder la timidez y otros que son muy movidos, graciosos, que le gusta captar la atención y en el teatro están como pez en el agua. Esto crea un poco de desigualdad, en los grupos hay gente muy abierta que no tiene miedo a probar y hacer cosas nuevas y hay otras personas a las que les cuesta expresarse, estos suelen venir recomendados al Ateneu por los padres o amigos.

¿Qué representa el Ateneu para el barrio de Sant Andreu? Los inicios del Ateneu datan de 1885. El teatro estuvo muy activo antes de la Guerra Civil, fue cerrado durante el franquismo y no se reabrió hasta que llegó la democracia en los años ochenta. Ahora empieza a conocerse otra vez en el barrio y la gente sabe que aquí se hace mucho teatro. Hoy es un lugar de encuentro cultural, pero antiguamente fue una escuela muy importante porque aquí estudiaban niños y niñas cuando casi no había escuelas. Hace dos años fue el 125 aniversario del Ateneu y le otorgaron la medalla de oro de la ciudadanía de Barcelona por su importancia.

¿Se ha notado un declive en el número de alumnos desde que empezó la crisis? No, pero algunos alumnos te piden no pagar. Decirle hoy en día a alguien que no puede hacer teatro porque no puede pagarlo, con lo mal que están las cosas… Creo que no se ha notado tanto como en otros sectores. Yo me dedico a esto y continúo teniendo trabajo porque aunque la gente esté en crisis, tiene que hacer alguna actividad para desahogarse.

Núria explicando sus experiencias en el Ateneu. / Ester Arroyo

Núria nos explica sus experiencias en el Ateneu. / ESTER ARROYO

¿Recibís ayudas por parte de alguna entidad pública? Ninguna, es totalmente una entidad privada. No recibe subvenciones porque decidió desvincularse de la política ya que durante el franquismo el edificio estuvo cerrado. Cuando se volvió a reabrir como centro cultural no se quiso tener ningún vínculo con el poder. El centro lo paga la gente que viene a hacer sus actividades.

En épocas de crisis se recorta el presupuesto en cultura pero también se dice que la gente suele ser más creativa. ¿Crees que eso sucede también en el teatro? Sí, lo que pasa es que una cosa es el teatro amateur y el otro el profesional. En el profesional, en el que yo también trabajo, por muchas ganas que tengamos de hacer cosas, llega un momento en el que hay tantos recortes que es imposible llevar a cabo un buen teatro. Es decir, tú puedes crear, coger cualquier cosa y actuar en cualquier bar pero si lo que queremos es cultura de calidad, o hay un poco más de inversión o el 21% del IVA mata la creatividad.

Dejamos a Núria porque empiezan las clases en el Ateneu, una de sus alumnas es Sara con la que hablamos para conocer el punto de vista de la joven en relación al teatro amateur.

 

 

SARA PÉREZ: “El teatro me desconecta del día a día”

Sara Pérez tiene 19 años, estudia Derecho y dedica sus horas libres a hacer teatro en el Ateneu de Sant Andreu. A pesar de tener poco tiempo de ocio consigue compaginar su vida de estudiante universitaria con la gran pasión que siente por la interpretación desde que era pequeña. Como joven actriz amateur nos ha contado sus experiencias y opiniones del teatro aficionado.

¿Cuándo empezaste a hacer teatro? A los ocho o nueve años y ahora voy a cumplir veinte.

¿Por qué motivo te decantaste por el teatro? La verdad es que yo no escogí hacer teatro, fueron mis padres los que pensaron que sería una buena idea, ya que yo de pequeña era muy vergonzosa y me costaba relacionarme con la gente. A raíz de hacer teatro he conseguido abrirme y ser más extrovertida.

¿Qué te aporta? Me encanta hacer teatro, aunque al principio me costaba por mi timidez. Me hace desconectar de mí día a día en la universidad, me sirve para pasármelo bien con mis amigos y también para hacer cosas que por mí misma no haría.

El talento sin esfuerzo no es nada y, en cambio, a base de esfuerzo se puede ser un buen actor

¿Te gustaría dedicarte al teatro profesionalmente o es solo una afición? Para mí es sólo un hobby porque, aunque me apasiona, creo que el mundo de la interpretación es muy complicado acceder y además es muy inestable. Puede ser que un día estés arriba y otro muriéndote de hambre, así que yo prefiero hacer mi carrera y compaginar el teatro como una actividad más.

Tu profesora Núria nos ha comentado que hay gente que lleva tanto tiempo haciendo teatro que se podría decir que son casi profesionales. ¿Consideras que eres más que una amateur en el escenario? Es cierto que lo que hace que una persona sea buena en algo, aparte del talento, es la experiencia y la práctica. Hay gente que solo ha hecho teatro en el Ateneu y es realmente buena. Es verdad que yo llevo unos cuantos años y no soy novata, pero no me considero casi profesional porque aún soy muy joven y me queda mucho por aprender. Aunque cada vez tengo más conciencia de lo que hago, le pongo más compromiso y esfuerzo a mis trabajos, y eso se nota.

¿Crees que hoy en día es difícil dedicarse al teatro profesionalmente, ganarse la vida con ello? Sí, es un mundo complicado ya que actualmente cuesta que el público vaya si no es para una obra muy conocida o donde actúan famosos importantes. Además, con el incremento del IVA en la cultura, las entradas son más caras y eso hace que poca gente vaya a verlo y, por tanto, que el teatro vaya perdiendo espectadores en comparación con la televisión.

¿Crees que la gente joven en general está interesada en el teatro? Creo que el teatro ha ido perdiendo importancia y peso para a la gente joven y ha quedado relegado en gran parte a la gente mayor.

¿Cuál de las obras que has representado en el Ateneu te ha gustado más? ¿Por qué? Las obras que más me ha gustado interpretar han sido las dos últimas porque son de más peso, Los intereses creados, de Jacinto Benavente, y Los 10 negritos, de Agatha Christie. La primera fue todo un reto porque tenía un papel protagonista, con bastante texto, y estaba escrita en castellano antiguo, así que fue un cambio respecto a lo hecho anteriormente; y la otra, porque es una novela que me encantó cuando la leí y porque mi personaje era bastante diferente a mi forma de ser, lo cual me permitió hacer y decir cosas que en mi vida real nunca haría o diría.

Sara y un compañero representando "Los intereses creados". / Departament Tècnic de l'Ateneu

Sara y su compañero Marc Peiró representando “Los intereses creados”. / L’ATENEU

¿Te identificas con alguno de los personajes que has interpretado? En algunos aspectos te puedes llegar a identificar, como cuando era más pequeña e interpretaba obras en que hacía de una niña curiosa o cuando ahora hago un personaje que se preocupa por los demás. Pero, normalmente, cuando hago un personaje intento no ser yo al representarlo, sino meterme totalmente en su piel y actuar como él lo haría, no como lo haría yo. Además, mis últimos personajes han sido de mucho carácter, fuerza y valentía, cosas que me gustaría poder absorber de ellos.

En teatro ¿qué crees que es más importante, el talento o el esfuerzo? ¿Por qué? Creo que el talento es algo innato. Si lo tienes, perfecto pero sino no vas a dejar de hacer teatro por eso si es lo que te gusta. El esfuerzo para mí es mucho más importante ya que el talento sin esfuerzo no es nada y, en cambio, a base de esfuerzo se puede llegar a ser un buen actor.

Has pasado mucho tiempo en el Ateneu haciendo teatro y seguro que has vivido momentos inolvidables, ¿nos podrías contar alguna anécdota? Las anécdotas que no se olvidan son aquellas que vives encima del escenario como el día de representación en que está todo el público mirando. En esos días he vivido caídas, momentos en blanco en que nadie recuerda la siguiente frase, cuando a alguien le entra la risa y tú te la tienes que reprimir…

Estar en un grupo, suponemos que implica conectar bien con el resto de los actores y actrices… ¿Cómo lográis ese nivel de compañerismo? Es algo que nace solo, somos muchas personas con una afición en común y rápidamente surge esa conexión en querer pasarlo bien y que la obra salga genial. Además, después de pasar tantas horas juntos de ensayo, la mayoría terminamos siendo amigos y acaba siendo realmente divertido ir al teatro.

Tu profesora de teatro nos ha contado que hay alumnos que van al Ateneu a hacer teatro para aprender a expresarse mejor y perder su timidez. ¿Qué les dirías a aquellas personas vergonzosas para convencerles que hagan teatro? Les diría que sirve, que yo soy un ejemplo de ello. Empecé porque quería perder la timidez y ahora si continuo es porque me encanta. No se pierde nada por intentarlo y además puedes engancharte y convertirlo en un nuevo hobby e incluso tu profesión.

Gracias a Núria y Sara hemos podido acércanos a la realidad del teatro amateur, una actividad que se puede practicar sin ser profesional, por el puro placer de actuar. Aunque el teatro sufra factores como la crisis económica y la baja popularidad entre los más jóvenes es seguido por los actores aficionados y el público fiel a las historias en directo.

Enlaces de interés

Actividades y grupos del Ateneu

Medalla de Oro al Mérito Cívico

Compra de entradas de obras del Ateneu

Momentos de “El Retaule del Flautista” en Ateneu

“Magnòlies d’Acer”: risas, lágrimas y amistad en estado puro

20130421_174257

Son las 17:30 de la tarde en la Avenida Meridiana número 97 de Barcelona. El bar del Orfeó Martinenc está repleto de abuelitos y abuelitas esperando para ver la obra que allí se representa a las 18:00h. Un grupo de hombres y mujeres de entre 30 y 35 años esperan fuera, fumándose un cigarro, a que empiece la misma obra. De todos los presentes, yo soy la más joven, lo cual me inquieta un poco y me hace pensar que quizá he escogido la obra equivocada para ver en esta tarde de domingo.

Decido entrar y seguir a los demás, pues ando un poco perdida. La sala es un pequeño escenario y trece filas de asientos. Cuenta con un sofá, una mesita de café, un lava cabezas, un mostrador, un secador para los rulos y dos sillas. Los abuelos y las abuelas van entrando y sentándose, algunos con más dificultad que otros, y el grupo de treintañeros de la entrada se sienta delante de mí. Son tan escandalosos como los adolescentes cuando van a ver teatro con el colegio.

Señoras y señores, les informamos que la obra empezará en cinco minutos“. Miro el reloj. Las 18:00h. Pasados esos cinco minutos, se apagan las primeras luces, se ve a dos señoras en el escenario y, acto seguido, se apagan las luces restantes. Empieza la función.

20130421_174121

Finales de los 70 – principios de los 80. El escenario de “Magnòlies d’Acer” gira en torno al salón de belleza y estética de Truvy Jones (Montse Miralles), que está acompañada por una jovencita recién llegada a la ciudad llamada Annelle Dupuy Desoto (Mireia Campos) la cual busca trabajo como peluquera en su salón. El centro de belleza de Truvy es el punto de reunión con sus amigas M’Lynn Eatenton (Mª Carme Buxaderas, directora de la obra), su hija Shelby Eatenton Latcherie (Meritxell Campos), Louisa “Ouiser” Boudreaux (Núria Peidró) y Clairee Belcher (Margarita Miralles), donde hablan de los cotilleos de la ciudad, las últimas novedades en cocina y, sobre todo, de hombres. De sus hombres. Pero con Annelle recién llegada a la ciudad y con un pasado que no se sabe hasta el final del primer acto, la futura boda de Shelby queda en un segundo plano. ¿El secreto de Annelle? Habrá que ver la obra o la película para averiguarlo.

En el segundo acto nos damos cuenta que la auténtica protagonista es Shelby. Es la más joven del grupo, y la más delicada de salud: es diabética, y los médicos le han dicho que sería muy peligroso que se quedase embarazada. Comenzado el segundo acto ya se ha casado, y la acción gira de nuevo en la peluquería, cuando les cuenta a su madre y a sus amigas que está embarazada. Todas se alegran menos su madre, M’Lynn, que se preocupa por su salud.

19:13h. La misma voz en off del principio, la actriz que encarna a Truvy, nos informa que se procede a hacer una pausa de veinte minutos. Al volver, empieza el tercer acto.

20130421_180413

Shelby, Clairee, Truvy y Annelle están en la peluquería. Shelby se está cortando el pelo de forma radical (“He decidido que cada 25 años me haré un cambio de look“) cuando aparece su madre M’Lynn y su otra amiga y vecina Ouiser. Ahí Shelby y su madre deciden comunicarles una mala noticia: tienen que trasplantarle un riñón a Shelby y su madre será la donante. Todas se angustian y sufren un shock tremendo, hasta Truvy (“Nunca pensé que llegaría el momento en que me quedaría sin palabras, pero ha llegado“). El final del tercer acto transmite al público que algo malo sucederá.

Lo que sucede se desvela en el cuarto y último acto. Pero no escribo esta crónica para estropear esta fantástica obra de Robert Harling. La escribo para recomendarla. Porque es una obra que te hace reír a carcajadas con las ocurrencias de sus seis (locas) protagonistas. Porque te hace llorar con un emocionante final. Porque te encariñas de esas seis cotillas, pero grandes amigas. Y porque te demuestran que la amistad es lo que te queda cuando te han arrebatado todo lo demás.

Definitivamente, no he escogido la obra equivocada para pasar una tarde de domingo.

Anna Rubio

El misterio de ‘La Ratera’ de Agatha Christie

Ester Arroyo

Las puertas de la Sala Cabanyes se abren a las 9:10 horas de la noche, y ya hay gente esperando. Los espectadores empiezan a entrar a la emblemática sala de teatro de Mataró mientras dos acomodadoras con aires de azafata indican a cada uno de los asistentes cuáles son sus asientos. Se respira un ambiente de intriga con el telón negro que no deja ver el escenario, la luz tenue y una música misteriosa de fondo que invita al espectador a ponerse en la situación de la obra. La representación teatral La Ratera  de Agatha Christie se estrenó en Londres hace justamente sesenta años y desde entonces ha sido representada sin interrupciones. Coincidiendo con las seis décadas de su estreno el equipo de actores dirigidos por Enric Lucena y Toni Grané ha decidido representarla seis veces en la Sala Cabanyes, ni una más ni una menos, todo coincide perfectamente como las novelas de Christie.

Los espectadores entrando en la Sala Cabanyes - Ester Arroyo

Los espectadores entrando en la Sala Cabanyes. / ESTER ARROYO

Los asistentes son en su mayoría adultos que vienen en pareja o en grupos y miran el folleto de la obra mientras se acomodan en sus butacas, también hay familias con niños y sorprendentemente algún que otro joven que ha decidido emplear las primeras horas de la noche del sábado en adentrarse en el Londres de principios del siglo XX. Carmen, una mujer de mediana edad comenta que ya ha visto la obra y que hoy vuelve para apreciar los detalles. El lugar es perfecto, ni muy grande ni muy pequeño, el justo para que el espectador se sienta cercano al escenario y no pierda detalle de lo que sucede, que precisamente de eso trata la función, de estar en alerta permanente. El equipo de sonido inicia la cuenta atrás para que empiece el espectáculo, poco a poco el silencio va llenando el lugar y en un abrir y cerrar de ojos la inquietante música ha cesado y la sala se ha quedado a oscuras. Como por arte de magia se empieza a vislumbrar el interior de una casa antigua en el escenario. “Oh…” deja escapar alguien, la belleza y sencillez de la puesta en escena maravilla a más de uno. Los presentes han dejado atrás el año 2013 y se encuentran ante la sala de estar de una mansión londinense de la década de 1940 que cuenta con un sofá, una butaca, un teléfono y una radio de la época.

El toque mágico del escenario es el gran ventanal con nieve que juega con los efectos de luz según los momentos de la obra. La función empieza con los dueños de la casa de huéspedes, Mollie y Frank Ralston, es el primer día del negocio y la joven pareja está emocionada. Los asistentes al teatro se ponen en alerta y alguno cuchichea con el de al lado en el momento en que Mollie comenta que desconoce quiénes son sus primeros huéspedes. El primero en llegar es un joven que desata las risas entre el público por su comportamiento totalmente sincero, su aspecto inocente y su desenvoltura, aunque las risas se entrecortan al ver que el chico repasa minuciosamente todos los rincones de la sala, es muy sospechoso ¿y si su actitud pueril fuera solo una capa para confundirnos? La segunda en llegar es una mujer mayor, bajita y con aires autoritarios; critica todo lo que ve y cuestiona la profesionalidad de Mollie, a pesar de su forma de ser, pronto queda claro que la señora Boyle no es una criminal sino una vieja cascarrabias que enseguida el públi

co aborrece. Seguidamente llega el comandante Metcolf, un hombre discreto, y a continuación aparece una joven atractiva llamada Casswell. Finalmente llega un huésped inesperado, el señor Paraviccini, y los espectadores se asombran al ver que el hombre coincide con la descripción del asesino anunciada por la radio de Londres ¿Es él el loco? ¿Por qué los huéspedes se empeñan en remirar todos los rincones de la sala? El público aplaude con entusiasmo con el fin del primer acto, la tensión ha crecido, los invitados han llegado a la casa y un asesino anda suelto buscando a su próxima víctima.

Cartel promocional de "La Ratera" - Ester Arroyo

Cartel promocional de ‘La Ratera’./ ESTER ARROYO

La representación transcurre con las sospechas puestas en Christopher Wren y el señor Paraviccini hasta que la señora Boyle es estrangulada y muere en el salón. A partir de este instante cada uno de los personajes muestra actitudes y secretos que provocan que el público sospeche finalmente de todos, ¿Quién es el asesino? La genialidad de Agatha Christie hace que los espectadores se asombren con el inesperado final. Todos los presentes aplauden con entusiasmo a los actores y al extenso equipo artístico y técnico que han hecho posible la velada. A la salida los asistentes comentan: “Pensaba que el asesino era…”, “Un final totalmente inesperado, no me lo imaginaba”,  “La representación de los personajes ha sido muy realista”…

Si quieres saber quién era él o la psicópata asesino/a, no te pierdas La Ratera en la Sala Cabanyes de Mataró.

Video promocional de la obra de Agatha Christie en Mataró./ ARCHIVO

Venta de entradas

Ester Arroyo Cárdenas

‘Rebaibal’: de Marisol a Rafaela Carrá

Mónica García

La emblemática sintonía del NO-DO empieza a sonar en el paseo de los Olmos de Madrid y todo el mundo presta atención. No, no es que hayamos vuelto a los setenta, es que la actuación de Los Cosbrite acaba de comenzar en el bar musical Painting the Monkey. Una tarima de color negro espera a que empiecen a sonar las primeras notas de una canción conocida por todos los asistentes: Estando contigo, de Marisol. Al ritmo de la música aparecen tres coristas bien uniformados y una Marisol muy expresiva que empiezan a provocar las risas del público con su coreografía, sus expresiones y los empujones y manotazos que Marisol propina a sus divertidos coristas.

Imagen promocional de 'Rebaibal' - Diego Mañogil

Imagen promocional de ‘Rebaibal’. / DIEGO MAÑOGIL

Termina la canción y el público aplaude con entusiasmo a la espera del siguiente número. Unos están en primera fila sentados en los sofás que separan la actuación del resto del bar, mientras otros presencian el espectáculo apoyados en las mesas que aguantan los cócteles y mojitos que les acompañan. Una gran parte de los asistentes son amigos, familiares, vecinos y conocidos de alguno de los miembros de este grupo de cabaret musical que se formó hace más de diez años. Diego, Pilar, Charo, Raquel y Nacho presentan como Los Cosbrite un conjunto de actuaciones bajo el título de Rebaibal. Como el nombre del espectáculo indica, se trata de un revival de anuncios y canciones de los años 60, 70 y 80 mientras cuentan diferentes historias, que pueden estar muy alejadas de lo que de primeras nos sugieren las canciones, con un elemento en común: el humor. ¿Puede funcionar un Michael Jackson bailando Thriller al ritmo de Rascayú? La respuesta es sí. En manos de Los Cosbrite, esta combinación surge el efecto deseado y hace que personas de edades muy diferentes se rían al unísono.

Al final de cada número musical el público vuelve al presente unos segundos para dar un trago a su bebida, seguir riendo o comentar la jugada con el vecino, pero, cuando todavía no ha llegado el vaso a su boca, la música les vuelve a transportar décadas atrás. La actuación de Los Cosbrite y canciones de artistas como Rafaela Carrá o Abba hacen que el público cante, baile y se ría al mismo tiempo.

Los Cosbrite durante uno de sus número musicales - Mónica García

Los Cosbrite durante uno de sus números musicales. / MÓNICA GARCÍA

Uno de los puntos fuertes del espectáculo llega tras la pausa obligada. Pilar, en este caso víctima del Tío Calambres, llena el escenario con su expresividad y sus curiosos movimientos mientras interpreta el playback de esta canción de Luis Aguilé que narra la historia de un hombre que, tras un accidente, recibe la sangre de un hombre tartamudo, alias el Tío Calambres, lo que provoca que él también sufra los “calambres”. Este número hace que los asistentes exploten en carcajadas y hasta que alguno se atragante con la bebida.

Los actores van pasando por el escenario caracterizados para cada ocasión, desde vestidos como Raphael y El Príncipe Gitano mientras muestran sus dotes con el inglés, o como dos espermatozoides entonando una canción de Los Pecos. El vestuario de cada representación se amolda a los personajes y permite que los actores den lo mejor de sí. Como en el número en el que una Heidi algo crecidita (Diego) incordia, deja calvo y casi mata a su abuelito.

Casi una hora de bailes, cambios de vestuario, carreras y salidas al escenario dejan a los actores exhaustos y al público con ganas de más. Cuando la actuación termina, una tormenta de aplausos inunda la sala, que pocos minutos después, y con los focos apagados, se convierte en el bar musical que es cuando no tiene a grupos como Los Cosbrite en su escenario. Los actores salen, desmaquillados e irreconocibles, y sin que se note el cansancio se apuntan a la fiesta para brindar por la actuación de hoy y por las que les esperan.

 

Próximas actuaciones de Los Cosbrite…

 

Galería de imágenes de Rebaibal

¡Bienvenidos!

Os damos la bienvenida al blog de Escenario Amateur. Un blog donde encontraréis toda la información sobre los próximos actos de teatro amateur en Catalunya, además de las crónicas de las obras a las que hemos ido, entrevistas y un reportaje donde intentaremos desmembrar las claves y los secretos de este teatro, aún poco conocido.

¡Esperamos que os guste!

Magia, circo y teatro en Igualada

Maite Alamillo

Hoy ha acabado una nueva edición de la Mostra de Teatre Infantil i Juvenil d’Igualada. Con una duración de cuatro días, se trata de una feria cuyo objetivo es difundir las mejores producciones de teatro, sobre todo catalán, y se ha convertido en el punto de encuentro de profesionales del sector, aficionados  y familias enteras que quieren disfrutar de los mejores espectáculos.

Spot de la Mostra 2013

Con una ocupación media del 89% en los teatros, la Mostra realiza también numerosos espectáculos al aire libre, siendo estos los que más público acogen.

El sábado fue el día de mayor actividad y desde primera hora de la mañana las calles de Igualada se llenaron de gente, sobretodo de familias con niños pequeños, los que más disfrutan de la Mostra. A las 10:15 de la mañana empezaron las primeras obras y talleres pero fue por la tarde cuando más gente se pudo ver.

Aún no eran las 16:00 cuando los visitantes volvieron a ocupar las calles principales de la ciudad : algunos recién llegaban y otros acababan de terminar de comer en algunos de los restaurantes más emblemáticos de la ciudad. A las 16:30 empezaban los primeros espectáculos y nadie se los quería perder.

Uno de los primeros sitios en llenarse fue el taller “Recicletades: Titelles”, donde niños y adultos podían construir títeres a partir de materiales reciclados, y el “Circ a les Golfes”,  en el que los más pequeños podían aprender diferentes actividades que se realizan en un circo. Ambos estaban situados en la Rambla General Vives, una de las calles que más movimiento registró. Vestidos de las formas más curiosas imaginables los actores de las dos compañías organizadoras de los talleres, así como los voluntarios de la ciudad, se encargaron de entretener a los niños durante toda la tarde.

Taller Circ a les Golfes
Taller Circ a les Golfes / MAITE ALAMILLO

Además de los talleres, algunos espectáculos también eran al aire libre. El Zoozoom, por ejemplo, tuvo lugar en la plaza de Ayuntamiento, que se llenó mucho antes de que empezará, a las seis de la tarde. Pequeños y mayores disfrutaron de este espectáculo protagonizado por unos animales muy especiales y que contó con la colaboración de varios asistentes. La interacción entre actores y público es uno de los platos fuertes de las obras de esta compañía y es lo que hace que guste tanto al público, sobretodo a los más pequeños.

Otra de las obras con más éxito fue la estrena de la compañia De puntetes, El Circ dels Núvols, representada en la plaza de Cal Font y que cuenta la historia de Rita, una chica que va a ver un espectáculo de circo que  no será como esperaba.

DSC_0013
Zoozoom / MAITE ALAMILLO
DSC_0002
El Circ dels Núvols / MAITE ALAMILLO

Sin lugar a dudas, el espectáculo que más impactó y con el que más disfrutaron los adultos fue el estreno del grupo Born To Trace, una compañía de circo urbano. Inspirados en el parkour, realizaron media hora de acrobacias y equilibrismo en plena plaza de Cal Font con la ayuda de unas estructures montadas y de algunos elementos urbanos.

Born To Trace / MAITE ALAMILLO

Barcelona Desahucios

Todo sobre los desahucios en Barcelona

Notes d'escena. Crítica teatral

Blog sobre teatre de la periodista Teresa Ferré

revistateatros.wordpress.com/

Blog de noticias de la Revista Teatros

Crítica Teatral

Blog de crítica de los espectáculos teatrales de la cartelera madrileña