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NÚRIA OLIVÉ: “Aunque la gente esté en crisis necesita hacer alguna actividad para desahogarse”

Por MAITE ALAMILLO y ESTER ARROYO

Núria en el Ateneu de Sant Andreu donde imparte clases de teatro / ESTER ARROYO

Núria en el Ateneu de Sant Andreu, donde imparte clases de teatro. / ESTER ARROYO

Núria Olivé lleva toda la vida dedicándose al teatro, como actriz profesional y profesora en el Ateneu de Sant Andreu. Hablamos con ella en la cafetería del propio Ateneu que se fundó en 1885 y que desde entonces es una importante entidad cultural con una amplio abanico de actividades.

¿Crees que la gente joven está interesada en el teatro? Sí.

¿Hay mucha gente interesada o que participe en los grupos de teatro de aquí del Ateneu?Actualmente somos 110.

¿Cómo informáis al barrio de vuestros proyectos, clases y representaciones? Sobre todo a través de la web, que ahora está muy activa. Además, cada vez que hay una obra se imprimen carteles que se colocan en los sitios comerciales más concurridos del barrio y se dan invitaciones a las tiendas más conocidas.

¿Qué tipos de obras representáis? No hacemos obras propias, sino obras de texto de todos los tiempos: desde obras de hace cuatro siglos a las actuales, escritas ahora.

¿Con cuáles disfrutan más los alumnos al prepararlas? Los alumnos tienden a querer hacer cosas modernas pero hay muy pocas, hay escasez de textos para gente joven, sobre todo de temática que pueda gustar a adolescentes. Casi siempre tenemos que hacer obras muy antiguas y ellos lo que quieren son cosas que hablen de sus problemas de ahora.

Tenemos entendido que a veces en algunas actuaciones incorporáis a los grupos de baile. ¿Qué puede aportar la danza al teatro? El baile y el teatro son artes totalmente complementarios. En el teatro se utilizan muchos recursos: música, baile… dependiendo de lo que la obra requiera. Por ejemplo, cuando haces un Lorca los escenarios que aparecen son típicamente andaluces y si quieres reproducir realmente el espacio descrito en la obra necesitas a alguien que sepa bailar flamenco. Si un actor que no sabe bailar flamenco debe asumir ese papel puede quedar muy pobre y ridículo, por lo tanto, como en el Ateneu contamos con un grupo de baile, lo aprovechamos.

¿Cuántas personas componen cada grupo de teatro? Hay entre diez y veinticinco personas en cada grupo. Nos dividimos por grupos según la edad, pero cuando tenemos que hacer una obra en la que aparecen muchas personas nos unimos para llevar adelante el proyecto. Por ejemplo, representamos El Retaule del Flautista, en la que salían a escena entre cincuenta y sesenta actores.

¿Desde qué edad se empieza a hacer teatro en el Ateneu? A partir de los seis años y hasta los veinte. A partir de los veinte años tenemos dos grupos de teatro amateur que hacen cuatro obras cada año, es un ritmo semiprofesional. Hay alumnos que empezaron de pequeños a hacer teatro y ahora ya están en el grupo de adultos actuando con gran profesionalidad. Además, tenemos una formación en la que hay gente de cincuenta, sesenta años e incluso ochenta. Ahora, el barrio sabe que a cualquier edad puedes hacer teatro.

Maite entrevistando a Núria. / Ester Arroyo

Maite entrevistando a Núria / ESTER ARROYO

Pero esta gente que lleva casi toda su vida haciendo teatro amateur, de alguna forma deja de ser amateur. Creo que la persona que lleva tanto tiempo ya es profesional. En el grupo que hace cuatro obras anuales hay alumnos que actúan tan bien que se podría decir que son casi profesionales. No hay un gran nivel en los decorados ni un escenario increíble, pero lo que cuenta es la actuación. Además, al ser un teatro pequeño la historia llega más al espectador; la gente viene con pocas expectativas a ver la obra y se encuentran con un buen teatro. Las abuelas dan mucha vida al barrio y comentan con emoción las obras que representamos. Los domingos que hacemos obras vienen todas las iaias y lo disfrutan mucho. La mayor parte del público es gente mayor y lo que quieren ver es teatro de Agatha Christie, unas Magnolias d’acer o  La casa de Bernarda Alba. Por eso hacemos representaciones de este tipo.

Si queremos cultura de calidad, o hay un poco más de inversión o el 21% del IVA mata la creatividad

¿Los alumnos que hacen teatro son de un perfil determinado o de todo tipo? ¿Hay más chicas o chicos? Por lo general hay más chicas que chicos. La gente se acerca al teatro con objetivos muy diferentes, normalmente la persona o es muy extrovertida o muy introvertida. Hay algunos que utilizan el teatro como terapia para perder la timidez y otros que son muy movidos, graciosos, que le gusta captar la atención y en el teatro están como pez en el agua. Esto crea un poco de desigualdad, en los grupos hay gente muy abierta que no tiene miedo a probar y hacer cosas nuevas y hay otras personas a las que les cuesta expresarse, estos suelen venir recomendados al Ateneu por los padres o amigos.

¿Qué representa el Ateneu para el barrio de Sant Andreu? Los inicios del Ateneu datan de 1885. El teatro estuvo muy activo antes de la Guerra Civil, fue cerrado durante el franquismo y no se reabrió hasta que llegó la democracia en los años ochenta. Ahora empieza a conocerse otra vez en el barrio y la gente sabe que aquí se hace mucho teatro. Hoy es un lugar de encuentro cultural, pero antiguamente fue una escuela muy importante porque aquí estudiaban niños y niñas cuando casi no había escuelas. Hace dos años fue el 125 aniversario del Ateneu y le otorgaron la medalla de oro de la ciudadanía de Barcelona por su importancia.

¿Se ha notado un declive en el número de alumnos desde que empezó la crisis? No, pero algunos alumnos te piden no pagar. Decirle hoy en día a alguien que no puede hacer teatro porque no puede pagarlo, con lo mal que están las cosas… Creo que no se ha notado tanto como en otros sectores. Yo me dedico a esto y continúo teniendo trabajo porque aunque la gente esté en crisis, tiene que hacer alguna actividad para desahogarse.

Núria explicando sus experiencias en el Ateneu. / Ester Arroyo

Núria nos explica sus experiencias en el Ateneu. / ESTER ARROYO

¿Recibís ayudas por parte de alguna entidad pública? Ninguna, es totalmente una entidad privada. No recibe subvenciones porque decidió desvincularse de la política ya que durante el franquismo el edificio estuvo cerrado. Cuando se volvió a reabrir como centro cultural no se quiso tener ningún vínculo con el poder. El centro lo paga la gente que viene a hacer sus actividades.

En épocas de crisis se recorta el presupuesto en cultura pero también se dice que la gente suele ser más creativa. ¿Crees que eso sucede también en el teatro? Sí, lo que pasa es que una cosa es el teatro amateur y el otro el profesional. En el profesional, en el que yo también trabajo, por muchas ganas que tengamos de hacer cosas, llega un momento en el que hay tantos recortes que es imposible llevar a cabo un buen teatro. Es decir, tú puedes crear, coger cualquier cosa y actuar en cualquier bar pero si lo que queremos es cultura de calidad, o hay un poco más de inversión o el 21% del IVA mata la creatividad.

Dejamos a Núria porque empiezan las clases en el Ateneu, una de sus alumnas es Sara con la que hablamos para conocer el punto de vista de la joven en relación al teatro amateur.

 

 

SARA PÉREZ: “El teatro me desconecta del día a día”

Sara Pérez tiene 19 años, estudia Derecho y dedica sus horas libres a hacer teatro en el Ateneu de Sant Andreu. A pesar de tener poco tiempo de ocio consigue compaginar su vida de estudiante universitaria con la gran pasión que siente por la interpretación desde que era pequeña. Como joven actriz amateur nos ha contado sus experiencias y opiniones del teatro aficionado.

¿Cuándo empezaste a hacer teatro? A los ocho o nueve años y ahora voy a cumplir veinte.

¿Por qué motivo te decantaste por el teatro? La verdad es que yo no escogí hacer teatro, fueron mis padres los que pensaron que sería una buena idea, ya que yo de pequeña era muy vergonzosa y me costaba relacionarme con la gente. A raíz de hacer teatro he conseguido abrirme y ser más extrovertida.

¿Qué te aporta? Me encanta hacer teatro, aunque al principio me costaba por mi timidez. Me hace desconectar de mí día a día en la universidad, me sirve para pasármelo bien con mis amigos y también para hacer cosas que por mí misma no haría.

El talento sin esfuerzo no es nada y, en cambio, a base de esfuerzo se puede ser un buen actor

¿Te gustaría dedicarte al teatro profesionalmente o es solo una afición? Para mí es sólo un hobby porque, aunque me apasiona, creo que el mundo de la interpretación es muy complicado acceder y además es muy inestable. Puede ser que un día estés arriba y otro muriéndote de hambre, así que yo prefiero hacer mi carrera y compaginar el teatro como una actividad más.

Tu profesora Núria nos ha comentado que hay gente que lleva tanto tiempo haciendo teatro que se podría decir que son casi profesionales. ¿Consideras que eres más que una amateur en el escenario? Es cierto que lo que hace que una persona sea buena en algo, aparte del talento, es la experiencia y la práctica. Hay gente que solo ha hecho teatro en el Ateneu y es realmente buena. Es verdad que yo llevo unos cuantos años y no soy novata, pero no me considero casi profesional porque aún soy muy joven y me queda mucho por aprender. Aunque cada vez tengo más conciencia de lo que hago, le pongo más compromiso y esfuerzo a mis trabajos, y eso se nota.

¿Crees que hoy en día es difícil dedicarse al teatro profesionalmente, ganarse la vida con ello? Sí, es un mundo complicado ya que actualmente cuesta que el público vaya si no es para una obra muy conocida o donde actúan famosos importantes. Además, con el incremento del IVA en la cultura, las entradas son más caras y eso hace que poca gente vaya a verlo y, por tanto, que el teatro vaya perdiendo espectadores en comparación con la televisión.

¿Crees que la gente joven en general está interesada en el teatro? Creo que el teatro ha ido perdiendo importancia y peso para a la gente joven y ha quedado relegado en gran parte a la gente mayor.

¿Cuál de las obras que has representado en el Ateneu te ha gustado más? ¿Por qué? Las obras que más me ha gustado interpretar han sido las dos últimas porque son de más peso, Los intereses creados, de Jacinto Benavente, y Los 10 negritos, de Agatha Christie. La primera fue todo un reto porque tenía un papel protagonista, con bastante texto, y estaba escrita en castellano antiguo, así que fue un cambio respecto a lo hecho anteriormente; y la otra, porque es una novela que me encantó cuando la leí y porque mi personaje era bastante diferente a mi forma de ser, lo cual me permitió hacer y decir cosas que en mi vida real nunca haría o diría.

Sara y un compañero representando "Los intereses creados". / Departament Tècnic de l'Ateneu

Sara y su compañero Marc Peiró representando “Los intereses creados”. / L’ATENEU

¿Te identificas con alguno de los personajes que has interpretado? En algunos aspectos te puedes llegar a identificar, como cuando era más pequeña e interpretaba obras en que hacía de una niña curiosa o cuando ahora hago un personaje que se preocupa por los demás. Pero, normalmente, cuando hago un personaje intento no ser yo al representarlo, sino meterme totalmente en su piel y actuar como él lo haría, no como lo haría yo. Además, mis últimos personajes han sido de mucho carácter, fuerza y valentía, cosas que me gustaría poder absorber de ellos.

En teatro ¿qué crees que es más importante, el talento o el esfuerzo? ¿Por qué? Creo que el talento es algo innato. Si lo tienes, perfecto pero sino no vas a dejar de hacer teatro por eso si es lo que te gusta. El esfuerzo para mí es mucho más importante ya que el talento sin esfuerzo no es nada y, en cambio, a base de esfuerzo se puede llegar a ser un buen actor.

Has pasado mucho tiempo en el Ateneu haciendo teatro y seguro que has vivido momentos inolvidables, ¿nos podrías contar alguna anécdota? Las anécdotas que no se olvidan son aquellas que vives encima del escenario como el día de representación en que está todo el público mirando. En esos días he vivido caídas, momentos en blanco en que nadie recuerda la siguiente frase, cuando a alguien le entra la risa y tú te la tienes que reprimir…

Estar en un grupo, suponemos que implica conectar bien con el resto de los actores y actrices… ¿Cómo lográis ese nivel de compañerismo? Es algo que nace solo, somos muchas personas con una afición en común y rápidamente surge esa conexión en querer pasarlo bien y que la obra salga genial. Además, después de pasar tantas horas juntos de ensayo, la mayoría terminamos siendo amigos y acaba siendo realmente divertido ir al teatro.

Tu profesora de teatro nos ha contado que hay alumnos que van al Ateneu a hacer teatro para aprender a expresarse mejor y perder su timidez. ¿Qué les dirías a aquellas personas vergonzosas para convencerles que hagan teatro? Les diría que sirve, que yo soy un ejemplo de ello. Empecé porque quería perder la timidez y ahora si continuo es porque me encanta. No se pierde nada por intentarlo y además puedes engancharte y convertirlo en un nuevo hobby e incluso tu profesión.

Gracias a Núria y Sara hemos podido acércanos a la realidad del teatro amateur, una actividad que se puede practicar sin ser profesional, por el puro placer de actuar. Aunque el teatro sufra factores como la crisis económica y la baja popularidad entre los más jóvenes es seguido por los actores aficionados y el público fiel a las historias en directo.

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